Exponer la Arquitectura

     La arquitecta japonesa Kazuyo Sejima, premio Pritzker 2010, se presentó como invitada de honor en el Seminario Internacional de La Católica hace unas semanas. Más allá de hablar del contenido de su exposición -de hecho muy interesante- me gustaría especular un poco sobre las razones por las que me pareció una de las charlas más aburridas a las que he asistido.

       Durante toda mi carrera y vida profesional he asistido a infinidades de exposiciones y charlas sobre arquitectura. He visto de todo pero la mayoría siempre han sido aburridas. Y no porque el tema que se esté tocando no sea interesante sino por la manera en que se aborda o expone. Es lo mismo que señalo sobre los arquitectos docentes sin preparación pedagógica. No es suficiente contar con los conocimientos si se carece de metodología para transmitirlos. Las exposiciones no se preparan o planifican según el espectador porque se asume que el carrusel de fotografías lograrán el objetivo. Kazuyo Sejima es una capa y tiene proyectos bastante interesantes que pudieron servir de inspiración para los estudiantes de arquitectura (mayoría en el auditorio) pero la abrumadora secuencia de fotografías sumada a la dificultad del idioma (el inglés limitaba su discurso y la hacía dudar, parecía no encontrar la palabra adecuada) y la poca expresividad generaron una presentación monótona y cansina. Escuché a varios estudiantes decir que la japonesa era «muy teórica»; nada más alejado de la realidad si le dan una mirada a sus obras. Lamentablemente esta era la percepción errónea que estaba dejando en los espectadores más jóvenes. Es en este punto donde la exposición deja de aportar y pasa a ser un evento superfluo y banal.

      Creo que la forma en que se dan las exposiciones de arquitectura debe cambiar. No estamos en los años 80s. Pararse frente a una cadena de fotografías a la que todos podemos acceder desde el smartphone (de hecho, empecé a usar el Google Street en cada proyecto que mostraba para complementar la explicación) resulta redundante. Describir lo que todos podíamos ver en cada fotografía también resulta un ejercicio reiterativo y agotador. Hay técnicas que deben empezar a ajustarse, filtros que implementar y nuevas herramientas que utilizar. El tema ya no debe ir por lo descriptivo sino más por lo reflexivo. La dinámica de las mesas de diálogo se adecuan mejor en estos casos. La simpleza y agilidad de las charlas TED también son un buen referente. Me parece más interesante conocer el proceso de creación, las posturas, los referentes y hasta los conflictos que se presentan durante el desarrollo de un proyecto a que me digan cuántas escaleras o columnas posee el edificio.


Autor: David Gutierrez  | Arquitecto

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