La UTEC y el Pritzker

Me parece estéril la discusión que se ha generado en torno a la UTEC -la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) se ubica en el distrito de Barranco– por el premio Pritzker otorgado a las arquitectas autoras del estudio Grafton Architects. Se intenta entender el valor de la premiación a través de de los méritos -siempre subjetivos- del producto final: el objeto arquitectónico. La pregunta «¿tiene la UTEC los méritos suficientes para que sus arquitectas sean merecedoras de un Pritzker?», que sirve de premisa para los comentarios que vengo leyendo en distintos posts, parte del supuesto errado que la virtud del edificio constituye el eje principal del pensamiento arquitectónico. En una premiación como el Pritzker, se valoran una infinidad de parámetros que escapan del simple funcionamiento, distribución o relación con el entorno del edificio.

En el fondo la premiación tiene poco que ver con el objeto porque se asume de antemano como óptimo. El mismo Aravena -jurado en algún momento- lo explica en una entrevista:

«… ya no se discute si las obras son buenas o malas, porque se da por sentada la excelencia en rubros como la materialidad o la proporción. Si no fuera así, no serían candidatos. Es como una final de los 100 metros llanos, en la que ya sabemos que todos llegaron hasta ahí porque están en un nivel superlativo, y entonces se trata de ver quién puede sacar esas décimas de segundo de ventaja que hacen la diferencia.»

Esas ‘décimas’ vendrían a ser las consideraciones más allá de las bondades del edificio que han ido mutando con el tiempo; si antes parece que se valoraba la trayectoria del arquitecto (Johnson, Barragán) y luego la vanguardia o la exploración (Koolhaas, Hadid) lo que sucede ahora es que parece no haber un denominador claro, lo que es normal en estos tiempos donde la globalización ha homogeneizado nuestra creatividad y al parecer todo ya fue inventado. Considerando que cualquiera puede ser ahora nominado el jurado es forzado a asumir otros factores de valor que respondan a la coyuntura misma, el contexto socio cultural o la contribución a la sociedad.

Por ello, decir que el jurado se equivocó porque la UTEC es un «mole de concreto que tapa la entrada a Barranco» o preguntarse cómo es que el edificio puede estar «comprometido con el entorno (cita del jurado) si las arquitectas lo diseñaron desde Irlanda» es reducir el tema a percepciones o apreciaciones caprichosas. Más allá del debate arquitectónico basado en el objeto, de que si tiene ventanas o no, o si es neobrutalismo fácil o no, me parece más interesante la discusión sobre la validez o continuidad del Pritzker como único juez de la idea de arquitectura. Preguntarnos si aun necesitamos un certamen que arrastramos del siglo pasado que nos dicte las fronteras del concepto mismo de arquitectura. Yo creo que no.
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🔘¿Sigue siendo relevante el Premio Pritzker?
https://www.archdaily.pe/…/sigue-siendo-relevante-el-premio…

🔘¿Cómo se elige el Premio Pritzker?
https://noticias.arq.com.mx/Detalles/16938.html#.XmLt_cgzbIU


Autor | David Gutierrez | Arquitecto

 

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