El Relato del LUM

002

He tenido la oportunidad de visitar el ‘Lugar de la Memoria, La Tolerancia e Inclusión Social’ en cuatros ocasiones desde su inauguración. Siempre contemplé su arquitectura con peculiar interés. Un edificio ganador de la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires del 2013 y del Hexágono de Oro en el Perú según describe la memoria del proyecto.  El edificio, que el estudio Barclay & Crousse había proyectado, estaba en los ojos de los arquitectos peruanos y la mayoría de mis colegas hablaban de lo moderno y funcional que se mostraba. A pesar de las reiteradas visitas e interacción con la muestra al interior, nunca tuve la oportunidad de conocer al detalle el éxodo que pasaron lo gestores y protagonistas detrás del edificio. Un relato que aclararían algunas hipótesis que fui elaborando acerca de la génesis de su arquitectura. Una historia llena de obstáculos que fui descubriendo a medida que me iba sumergiendo entre datos, blogs, notas periodísticas, videos y páginas web que me ayudaron a desfragmentar una crónica biográfica de uno de los edificios más reconocidos de los últimos años. La historia del edificio del LUM es singular y no se circunscribe a sus proyectistas, quienes pueden aparecer como únicos propietarios intelectuales de la obra pero que, finalmente, sólo son las caras visibles de un producto final que se ha ido cocinando dentro de esta olla de intereses políticos y diferencias ideológicas muy marcadas que convergen en este país. El LUM es el resultado de toda una evolución de eventos que empezó con una muestra de fotos sobre el terrorismo que sirvió de detonante para que la sensibilidad de una funcionaria alemana se despierte y la idea de un museo se empiece a materializar.

La primera vez que visité el Lugar de la Memoria fue en el 2016. La inauguración había sucedido hacía pocos meses y yo me sentía culpable de no conocer el edificio que estaba de moda. En las redes sociales se leían los primeros artículos acerca de la muestra y en Youtube se podían observar ya algunos recorridos por su arquitectura. Fue por ahí que me enteré quiénes habían sido los ganadores del concurso y los autores del edificio. Llevo muchos años trabajando en Trujillo y la movida arquitectónica limeña nunca fue mi prioridad hasta hace unas semanas que leí en El Comercio un titular que rezaba: “La historia detrás de los arquitectos peruanos con el proyecto más premiado en el mundo”. Me llamó mucho la atención el llamativo encabezado. Allí leí que los arquitectos Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse, del estudio Barclay & Crousse, habían diseñado el nuevo Aulario de la Universidad de Piura, obra nominada al premio RAIC 2019 y ganadora de una serie de galardones internacionales. En la nota los llaman los cerebros detrás del proyecto. Además, pude ponerme al día con algunos datos como, que habían estudiado en la facultad de arquitectura de la Universidad Ricardo Palma, que el reconocido arquitecto Enrique Ciriani los acogió en Paris donde iniciaron su carrera y que tras una década allá decidieron mudarse nuevamente al Perú. “La arquitectura no se aprende viendo fotos, sino percibiendo las sensaciones que te genera un determinado espacio” dice Jean Pierre Crousse en el artículo. Leyendo esto me pregunto, ¿qué sensaciones se perciben en los espacios del edificio del LUM?

En esa primera visita tomé el taxi y fui aproximándome al edificio desde el circuito de la Costa Verde. El LUM fue apareciendo como uno más de los farallones que forman el acantilado. El contraste con la naturaleza es evidente. Una mole de cemento completamente cerrada de aristas definidas que emerge de entre las rocas apoyado sobre un zócalo de la misma solidez y color. Me entusiasma la exposición clara del material, tengo una particular debilidad por la arquitectura brutalista. No pude identificar el ingreso peatonal así que le indiqué al taxista que siguiera en busca de una entrada. Los dos dudamos al querer encontrar el acceso por lo que el taxista decidió dejarme a mitad de la subida San Martín. Subí unos pocos metros a pie y me encontré con la reja de acceso. Antes de ingresar miré hacia el mar. La ubicación es hermosa, bastante privilegiada. El mar de Lima es calmado, fundido en el mismo gris del cielo que lo cubre van insinuando la solemnidad y suntuosidad que uno espera encontrar dentro del recinto. Oponiéndose al paisaje natural, el artificial circuito de playas se encuentra lleno de automóviles que vienen y van a altas velocidades. Pienso en la fama de vía peligrosa que tiene. Pedazos de roca caen desde el acantilado con frecuencia y pueden llegar a lastimar a las personas que van dentro de los carros. Las marcadas curvas del circuito sumadas a la velocidad han dado como resultado muchos accidentes. Voy girando la mirada hacia la subida San Martin, llena de autos trepando velozmente como hormigas en fila de dos sobre esa capa de asfalto que envuelve el pedazo de terreno donde se ubica el edificio. Me doy cuenta de lo encerrado y oprimido que se encuentra.

Saludo al portero y me confirma que estoy en la entrada principal. Desde este punto hay que empezar a bajar hacia el interior del edificio. Antes volteo y noto que la reja donde estamos parados es el remate de una vereda muy reducida que viene desde la Av. Ejército y se pierde rodeando el ‘Complejo Deportivo Manuel Bonilla’. Del otro lado de la subida San Martín se encuentra el ‘Complejo Deportivo de la Municipalidad de San Isidro’. Me causa cierta extrañeza el particular emplazamiento del LUM. Ubicado entre dos complejos deportivos y en un terreno de tan difícil acceso. El transporte público es escaso y el acceso peatonal se vuelve dificultoso por el flujo constante de automóviles en las avenidas que lo delimitan. Desde arriba puedo observar la explanada que separa la construcción de la vida y bullicio de la ciudad. El LUM parece estar aislado e incomunicado. Solo. ¿Por qué aquí? me pregunto. Recuerdo haber leído un artículo de Herbert Morote donde narra las peripecias por las que pasó la Comisión de Alto Nivel para encontrar el terreno que albergaría la construcción de un museo de la memoria. Una idea de museo que había nacido de la iniciativa de la exministra de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, Heidemarie Wieczorek-Zeul, quien, después de haber quedado impactada con la muestra fotográfica Yuyanapaq, propone gestionar el apoyo del gobierno alemán para la construcción de un espacio para la “conmemoración del periodo de violencia en el Perú y la dignificación de sus víctimas.” En su artículo, Morote relata cómo se descarta el Campo de Marte como sede del nuevo museo ante la presión del Ministerio de Defensa y las negativas de los vecinos de distintos distritos. Finalmente accedería el alcalde de Miraflores con la condición de los vecinos de que no estuviera en alguna de sus arterias principales como la avenida Larco, Pardo o 28 de Julio ni tampoco cerca de Larcomar. El terreno elegido sería la ‘ex Planta de Transformación de Residuos Sólidos’ de Miraflores. Empiezo a develar el verdadero contexto que originó el emplazamiento. Factores que escapan a los mencionados en la descripción conceptual de los arquitectos.

Al bajar las escaleras del edificio me sumerjo completamente en la arquitectura del complejo. Empiezo a contrastar todo lo que escuché de uno de los proyectistas, Jean Pierre Crousse, en una conferencia en la Universidad de los Andes de Medellín en un video que encontré en Youtube. Crousse describe en algo más de cuarenta minutos las consideraciones conceptuales que dieron origen a su obra. La exposición se inicia con algunos datos muy genéricos sobre los años del terrorismo en el país. Un vago resumen coyuntural que cumplirá el rol de escenografía para lo que se pretende destacar: la obra en sí. Crousse menciona que este museo -antes aclara que el proyecto comenzó con este nombre y que luego fue cambiado- nace con la razón principal de conectar todos los espacios y monumentos de la memoria ubicados en distintas partes del Perú. Si consideramos que se han identificado y registrado más de un ciento de lugares de memoria en los distintos distritos, provincias y regiones del país, el objetivo del LUM suena bastante ambicioso.

Entonces, ¿cómo expresamos la memoria?” se pregunta Crousse en un momento de su exposición. Y empiezo a entender por dónde va la estrategia de diseño de los autores: por el camino de la poesía. Crousse parte de la noción poética de memoria como fundamento conceptual para materializar su obra. Conforme sigue elaborando su tesis, me doy cuenta de que la génesis de su obra se introduce en esta esfera de la abstracción, la reflexión y la representación embelesada que, según explicaba Hegel, son nuestros únicos intereses en estos tiempos modernos. Una sociedad donde “la posición del arte en la vitalidad de la vida ya no es tan elevada” y que, por ello, el espíritu de la estética contemporánea se sostendría -como luego complementaría Walter Benjamin- en los principios de la mímesis y la metáfora. Crousse esboza una justificación dantesca donde el edificio busca ser el Virgilio del visitante en su peregrinaje desde las profundidades de una memoria dolorosa hacia una superficie de paz y redención. El discurso que sustenta la obra es básico, lo he escuchado millones de veces. Es la misma triada de separación, iniciación y retorno del héroe de las mil caras de Campbell que ha funcionado desde los primeros relatos alrededor de las primeras fogatas. Entrar y salir, caer y levantarse, bajar para luego subir constituyen la dialéctica de una narrativa arquitectónica conceptual que, al igual que el llamado del héroe de Campbell, es básica, gratuita y espontánea.

Una vez que entramos en esta quebrada, que llamamos la Quebrada del Silencio…”, tengo la voz de Crousse en mi cabeza que funge de lazarillo mientras bajo por las escaleras del ingreso principal. Un espacio abierto, largo y angosto ubicado entre el farallón del acantilado y las ventanas altas y opacas del edificio. Es una quebrada artificial, descrita por el autor, que rememora las quebradas andinas, esos caminos sinuosos entre cerros que van configurando ríos que crean lagos y valles. Esta Quebrada del Silencio es un espacio de transición que no sólo se explica bajo los principios del programa funcional, sino que se le busca arropar con trajes de mística y sensibilidad andina. Crousse añade, “…uno recorre el espacio casi como un elemento procesional.” En este momento recuerdo al congresista Donayre disfrazado con una peluca tratando de emboscar y acusar a los guías del LUM de hacer apología al terrorismo. “Si estás bajando por un Sendero y LUM viene de luminoso, ¿qué dice? Sendero Luminoso.” vociferaba el general en una entrevista en RPP. No lo juzgo. La suya es una más de las miles de interpretaciones a las que está sujeta la arquitectura de la alegoría. El edificio, en su condición de objeto conceptual posmoderno, junto a su multiplicidad de significados, queda expuesto tanto al rigor intelectual como a la opinión pintoresca. Observo que el camino de ingreso está compuesto por cantos rodados que, según los autores, representan los mismos cantos rodados del monumento ‘El Ojo que Llora’ que llevan inscritos el nombre, edad y año de muerte de las víctimas de las décadas de conflicto interno en el Perú. Encima de la mampara de ingreso al lobby hay un paño grande de muro adornado con el mismo canto rodado, esta vez blanco. Parece que cada detalle conlleva -con fuerza- una explicación inspiracional.

Decido cruzar el lobby y volver a salir del conjunto con dirección a la explanada abierta que se ubica mirando la subida San Martín. “… pudimos crear una plaza pública que nos permitía ordenar los distintos programas […] con un sistema muy común en los andes que son los andenes y las canchas que son un dispositivo que utilizaron las culturas precolombinas…”. No encuentro los andenes a los que se refiere Crousse, pero sí veo claramente la referencia a la ‘cancha andina’. La referencia existe, más no la exclusividad del concepto. Estos espacios abiertos que han constituido lugares de encuentro y socialización han sido el centro de la vida urbana a lo largo de toda nuestra historia. La plaza pública del LUM tiene tanto de cancha andina como de ágora griega, foro romano, patio chino, plaza española, piazza italiana o gran plaza maya. Pienso en lo fácil que resulta maniobrar concepciones y denominaciones del pasado como si de un catálogo histórico se tratase para escoger y acreditar al gusto distintos elementos arquitectónicos del presente. Deconstruimos el lenguaje arquitectónico en códigos para luego eliminar o sustituir con el objetivo de estructurar nuevas formas de comunicación donde no importa más el mensaje en sí sino la tabla de códigos que hemos establecido para leerlo. En este escenario de libres interpretaciones, la coherencia del texto (obra) a la que se refiere Eco ya no radicaría en las intenciones del mismo texto ni en las del lector, sino sólo en las del propio autor, quien se transforma en el único traductor oficial de su obra. Toda voluntad de validación o análisis objetivo, en este caso, caería en la nebulosa del juicio efímero e improductivo. Según la memoria colgada en la página del LUM, Crousse afirma que “El Lugar de la Memoria le regalará a la ciudad un espacio de uso público, un espacio abierto para actividades culturales, que invita a los ciudadanos de a pie a participar de sus muestras, a apropiarse de él. Es importante que el público interactúe con el espacio como lo hace con la colección”. No puedo dejar de preguntarme, ¿a cuáles ciudadanos de a pie se refiere? ¿Qué tipo de interacción con el espacio es la que se refiere Crousse? La ‘cancha andina’ del LUM luce vacía. Es un espacio que en papel prometió convertirse en el puente entre edificio y ciudad, pero que en la práctica no pasó de ser más que una ocurrencia. Después de algunos minutos de permanecer en este espacio uno empieza a sentirse como un náufrago en una isla rodeado de tiburones motorizados que no dejan de nadar en círculos a toda velocidad. Me quedo un rato con la vista fija hacia el mar. Bajo la mirada y observo el estacionamiento. Logro contar dieciséis plazas. Diez están vacías. De regreso al lobby noto a mi izquierda las escaleras que bajan a las zonas de cafetería y centro de investigación. A un lado, noto unos tímidos pliegues de concreto y césped decorando uno de los muros. Estos deben ser los andenes a los que se refería Crousse.

‘El Perú no necesita un museo’ es el título de una columna que Mario Vargas Llosa escribió en el diario El País de España en el 2009 en el que esbozaba las razones por las que era necesaria la construcción de un museo de la memoria en el Perú. El título hace alusión a las declaraciones de Ántero Flores Araoz, ministro de Defensa del Gobierno peruano de ese entonces durante la incertidumbre y discrepancias que habían surgido en el escenario político peruano a raíz de la donación alemana para la creación del edificio. En las entrevistas a políticos de esa época se puede observar el fuerte miedo y rechazo que la sólo idea de un museo de la memoria les generaba. Y es que los políticos de derecha y los grupos conservadores se oponían a un proyecto que ellos consideraban estaría sesgado a favor de los intereses de la izquierda peruana. Manifestaban que la memoria no podía ser contada desde un solo lado. Que la información estaría sesgada y no mostraría la verdad completa, claro, como si el ejercicio de contar una verdad completa fuese posible. El LUM tuvo muchos obstáculos desde el primer día en que se supo sobre la iniciativa del gobierno alemán, y si bien se suponía que la muestra estaría basada en las conclusiones del informe de la CVR, muchos políticos no las consideraban imparciales. Estos obstáculos se tuvieron que sortear con muchas conversaciones, negociaciones y concesiones. Encontrar una verdad que complazca a todos se convirtió en la consigna de los gestores y responsables de la curaduría y esto, estoy seguro, finalmente afectó y distorsionó el producto final. Pienso en el nombre. Lugar de la Memoria. Según un artículo de Enrique Larrea en el portal de LaMula, durante el vaivén de enfrentamientos por la decisión de construir un museo de la memoria, el Comité decidió cambiar el nombre de Museo a Lugar alegando que “una de las razones de esa nueva nomenclatura era evitar la rectoría del Instituto Nacional de Cultura (INC), autoridad competente para regular la actividad museográfica en el país. En ese momento, el INC era dirigido por Cecilia Bakula sobre quien pesaban denuncias por copar la institución con funcionarios de AC, el brazo laico de Pro Eclessia Sancta, una organización religiosa conservadora cercana al Opus Dei. La comisión temía que a través de Bakula, estos grupos conservadores intentaran interferir con los contenidos.” Una decisión promovida por diferencias ideológicas que, trato de especular, hasta qué punto pudo entorpecer el proceso de conceptualización a los participantes del concurso arquitectónico. Considerando el pensamiento heideggeriano de habitar o las diferencias que hace De Certeau entre espacios y lugares, mapas y recorridos, ¿hubiese sido distinta la forma de abordar el proceso de diseño si se establecía el nombre “museo” desde un inicio? Reflexiono mientras sigo recorriendo con paciencia los tres pisos que componen el edificio. Llegando casi al final del recorrido voy concluyendo en que la obra de Barclay & Crousse se sostiene sobre otro tipo de discurso que dudo mucho se haya visto afectado por la incertidumbre en la denominación. El discurso de los proyectistas del LUM se sostiene sobre otros principios ajenos a la vacilación o indecisión política de los demás protagonistas.

Al llegar al último piso de escalinatas hacia el exterior veo los elementos a los que Crousse se refiere en su discurso como ‘Ojos de luz’. Unos cilindros huecos que salen del piso a una altura suficiente para poder observar a través de unas tapas de vidrio el piso inferior. “Permiten que establezcamos unas relaciones entre este nuevo suelo y lo que está abajo, un pasado reciente, y que nosotros al mirar el pasado, el pasado nos está mirando a nosotros también.”  El uso del aforismo del abismo nietzscheano utilizado para la materialización de un detalle arquitectónico. Esta vez el simbolismo que describe su autor se nota demasiado exigido y forzado. Habría que recordarle a Crousse también de los peligros que el mismo Nietzsche advirtiera: Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti... A medida que el promenade va culminando, la fuerza y solidez de la alegoría se van extinguiendo. La terraza abierta y libre con vista al mar del último piso es la cúspide del relato del arquitecto. Si los pisos de abajo representaban el infierno de Dante, este es su paraíso. Los arquitectos lo llaman ‘el espacio de la congoja y sanación’. La redención del visitante después del sufrimiento y la culpa. Esta terraza vuelve a conectarse con el ingreso principal por donde ingresamos simbolizando el camino de regreso a la ciudad y finalizando así con el retorno del héroe. Se cierra el ciclo del aprendizaje y con este las heridas. Se asume así la narrativa de la historia desde un punto de vista reconciliador donde se busca superar el percance, desaparecer el dolor y pasar todos la página con miras a un futuro mejor. Una linda utopía que, en desmedro de la intención de custodia y salvaguarda de la memoria y el suceso histórico, parece ser el anhelo hacia un olvido inmediato. Creo que aquí radica la mayor incoherencia de todo el proceso.

¿Qué hacemos cuando hacemos arquitectura? Es la pregunta que se hace el arquitecto inglés Simon Unwin al referirse al por qué de la arquitectura. Unwin expone una explicación de la arquitectura desde lo que él llama la ‘estructura intelectual’ que la define dado su carácter colectivo, como ‘identificación del lugar’, donde la arquitectura deja de considerarse como propiedad intelectual de una mente individual y empieza a verse como un proceso que depende de la interacción entre muchas personas, individual y colectivamente. En una entrevista sobre su recién terminado Museo Kolumba, Peter Zumthor habla de cómo concibió el museo de adentro hacia afuera basado en las relaciones entre los visitantes y la muestra descartando cualquier intención de protagonismo e individualidad, que claramente llama ‘Efecto Bilbao’. El edificio de Barclay & Crousse es la resultante arquitectónica de un proceso que comenzó con muchos obstáculos desde la elección del terreno hasta la muestra que albergaría. La arquitectura del LUM se pensó sobre la base de la incertidumbre de los gestores y el recelo de los grupos opositores y no tuvo otra opción que inventarse un relato o mito originario que la explique. El proceso de conceptualización de la arquitectura de la alegoría y la fenomenología, como lo indica el crítico español Josep María Montaner, radica en el revival del brutalismo sesentero que se sostiene en la relación intensa con el lugar, la fuerza del recorrido narrado y la estimulación de los sentidos cuya principal característica es la consideración del objeto arquitectónico como obra de arte eclosionada desde la inspiración individual del genio o artista. La inspiración peruana y los versos basados en Puruchuco, los muros de adobe, las rampas, las escaleras o las pequeñas aberturas trapezoidales no pasan de ser un discurso del adorno y el empaque vistoso.

Mientras me retiro del Lugar de la Memoria me voy pensando en la fragilidad de una memoria instalada en paneles que más que recordatorio busca ser un ‘olvidatorio’ donde el dolor del suceso sirve de estímulo para el resarcimiento forzado. El mensaje del LUM busca ser un salmo de salvación, pero lamentablemente, cae en la narrativa de un libro de autoayuda y superación personal. Ello me conlleva a aceptar lo difícil que es hacer una crítica arquitectónica sobre el edificio del LUM sin considerar las múltiples aristas contextuales que generaron su nacimiento. Por ello la búsqueda de una narrativa arquitectónica sólida en el LUM no sólo constituye una tarea infértil dada la individualidad conceptual de su propuesta sino limitada también por la glorificación de la forma y el análisis estético único de esta sociedad de la imagen de los últimos años. Ahora, la pregunta que cae por su propio peso, considerando las menciones y premios que este edificio ha logrado a pesar de la nula mención sobre las relaciones entre los gestores, políticos, curadores, y sobre todo usuarios finales con el edificio en los discursos de los proyectistas, denotando una clara división entre obra y contexto inmediato, sería: ¿qué es lo que se premia en los concursos y bienales de arquitectura?

Autor | David Gutierrez | Arquitecto


Referencias:

Benjamin, W. (2003). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

Hegel, G. W. F. (2002). Enciclopedia de las ciencias filosóficas. México: Juan Pablos

Simon Unwin. (2004). Análisis de Arquitectura. Editorial. Gg – Gustavo Gili

Umberto Eco. (1995) Interpretación y Sobreinterpretación. Gran Bretaña, Cambridge

Joseph Campbell. (1949) El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. FCE. México.

M. Montaner. La Condición Contemporánea de la Arquitectura. Editorial: Gg – Gustavo Gili

Artículo de El Comercio (2019). https://elcomercio.pe/casa-y-mas/historia-detras-arquitectos-proyecto-peruano-premiado-ano-mundo-ecpm-noticia-647919

Artículo de Herbert Morote (2017) LUM O MUSEO DE LA MEMORIA? https://www.wari.com.pe/2017/08/25/lum-o-museo-de-la-memoria/

La Memoria del Lugar (2016). https://redaccion.lamula.pe/2014/06/16/el-lugar-de-la-memoria-y-la-discordia/enriquelarrea/

Jean Pierre Crousse: Lugar de la Memoria, Lima, Perú (2015). https://www.youtube.com/watch?v=vYTIv_8VoJs&t=29s

Mapa de los espacios de memoria: http://espaciosdememoria.pe

Memoria del Proyecto LUM (2009-2015). https://lum.cultura.pe/sites/default/files/publicaciones/PDF/memoria_del_proyecto_lum.pdf

Artículo de Mario Vargas Llosa (2009). https://elpais.com/diario/2009/03/08/opinion/1236466813_850215.html

Entrevista Peter Zumthor (2015). https://www.youtube.com/watch?v=dEmCk27ntSI

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: