Una Muestra Sincera

Hace unos meses que visité México para Mextrópoli Festival de Arquitectura y Ciudad me metí de taquito al Museo de la Memoria y Tolerancia y me gané con una muestra temporal llamada LGBT+: Identidad, amor y sexualidad. Una muestra franca y clara y sincera dirigida a sensibilizar y generar conciencia en la población a través de la intervención artística de espacios. Un ejemplo de cómo conectar conceptos a través de un guión coherente para obtener un propósito de comunicación con aporte y mensaje hacia la comunidad.

Se habían habilitado varios espacios intervenidos a manera de recorrido espontáneo donde cada uno de los espacios iba preparando el mensaje del otro. La exhibición no sólo era visual sino interactiva, participativa y bastante emotiva. Cada ambiente estaba diseñado para jugar con emociones que iban desde la incertidumbre, el miedo, la indignación, tristeza, la inspiración y la esperanza. El ingreso se da a través de un corredor lleno de cuadros de distintos tamaños y colores con fotografías de personas abrazadas posando muy sonrientes y felices que luego remata en distintos conceptos sobre qué es lo que define una familia actualmente más allá de la decimonónica familia nuclear. Luego se accede a través de una puerta de dos hojas pintadas de rosa y celeste a un espacio acondicionado como dormitorios de niño y niña divididos por los mismo colores y que muestran cómo se va construyendo el género a través de estereotipos creados por la sociedad. Después, un cuarto muy pequeño y oscuro lleno de puertas de armarios por ambos lados con sólo un loop de voces de jóvenes repitiendo testimonios de soledad, miedo y verguenza por ser ellos mismos en una sociedad que los rechaza te preparan para una explosión de luces y colores donde cada uno puede descubrir a través de pequeñas puertas definiciones con las que uno no está familiarizado como transexualidad o queer. A un lado, una puerta te lleva a una habitación llena de pantallas que muestran noticias y programas reales de televisión donde se humillan o discriminan a personas de la comunidad LGBT, un cuarto bastante fuerte que despierta un rechazo e indignación que luego son atenuados con otro espacio con testimonios reales de personas que han logrado superar estos prejuicios, una sensación de liberación que contrasta con la opresión de las pantallas y que sirve de paso a un corredor lleno de viniles de fotos y texto a modo de ruta cronológica de todo lo que la comunidad ha luchado y sufrido para obtener sus derechos a través de la historia, una línea cronológica que brinda esperanza con logros proyectados hacia el 2050 con un ‘We are the champions’ sonando de fondo. La muestra acaba con una urna con dos vestidos de novias de la mano y una pantalla exhibiendo pedidas de mano entre homosexuales para describir los logros y los triunfos que se han obtenido hasta el momento. Todo muy emotivo.

No sé, entiendo que el arte tiene muchas formas de manifestación y ramas de expresión pero yo personalmente lo encuentro con mucho más valor cuando abandona por un momento la experimentación y la abstracción y lleva un propósito de aporte directo para la comunidad. En este caso, alejarnos de los discursos de odio y volvernos más conscientes y comprender la diversa naturaleza humana independientemente de nuestra identidad sexual. Ok, no los aburro más, ahora sí al cine. Buenas noches.


Autor: David Gutierrez | Arquitecto

 

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