Los Planes postergados para Trujillo

A raíz de los deslizamientos e inundaciones ocurrida en la zona norte del Perú por causa del ‘Niño Costero’ se ha empezado a discutir nuevamente sobre la falta de planeamiento que sufren nuestras ciudades. Tengo entendido que Trujillo lleva algunos años trabajando en el tema. Revisando los antecedentes de este proceso he encontrado que el último documento técnico normativo para orientar su desarrollo urbano es el que se hizo durante la gestión de César Acuña: el Plan de Desarrollo Urbano Metropolitano de Trujillo 2012-2022. Dentro de sus primeras hojas expone algunos antecedentes de planes anteriores: arranca con El Plan Regulador de 1943 (el año que se crea el distrito de Víctor Larco) y después de un largo vacío aparece el famoso PLANDEMETRU 2010 en 1995. Luego vendría el Plan Estratégico de Desarrollo Integral que fue coordinado con el Comité Agenda 21 en el 99 y después de esto sólo hubo esquemas y ordenanzas hasta el 2012 que PLANDET realiza el documento del que hablo al inicio. 

Todos presentan mapas de zonificación, areas intangibles, de expansión, redes, vías, estructuración urbana, plano de riesgos, equipamiento, servicios, riesgos y demás. Todos en nivel de diagnóstico excepto el último que propone finalmente un ‘Programa de Inversión’ con una lista de proyectos prioritarios como: el ‘Plan Específico para Asentamientos Ubicados en zonas de alto riesgo por inundaciones’, la ‘Arborización del Cerro Cabras’, el ‘Tratamiento Paisajístico de las Quebradas’ o el ‘Tratamiento de escorrentías superficiales de San Ildefonso’, etc.

Ahora, si este proceso está proyectado para el 2022 y ya estamos a mitad de camino ¿cómo va el avance de estas obras? No creo equivocarme al suponer que recontra atrasado. Especulemos las razones: ¿No hay billete? ¿No hay gestión? ¿Incapacidad? ¿Ineptitud? ¿Corrupción? Lo que fuere, el resultado es el mismo: los programas que se proyectan en estos planes no se realizan. La ciudad no se detiene y cada vez tenemos que proponer más planes. Ahora vendrá uno al 2032, al 2042, al 2052 y seguiremos invirtiendo en tinta y papel porque la lentitud o desidia de las autoridades permiten que cualquier diagnóstico quede desfasado. Cuando entre la próxima gestión borrará todo y arrancará de cero. Así avanza la ciudad. Atrapada en ese círculo vicioso de  mediocridad e incapacidad.


Autor | David Gutierrez | Arquitecto
fb: /davidgutierrezalfaro
ig: @dave.gutier

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