Frances Ha

Anoche no sabía qué quería ver. Después de un buen rato pasando por el  ánimo y desánimo entre una y otra película, decidí que Frances Ha era la mejor opción. El título no me sugería nada y la foto de una chica en una posición extraña en la portada, tampoco.

El blanco y negro después de los primeros créditos fue la recompensa a mi predisposición para dejarme sorprender. Identifiqué a Nueva York como escenario y la falta de color hizo que me remitiera, con nostalgia, a la clásica Manhattan (mi preferida, después de Annie Hall).

El film, estrenado en el 2012, lo dirige Noah Baumbach, un estadounidense nominado a un Oscar por el guión de The Squid and the Whale y reconocido como escritor de algunas películas de Wes Anderson.

Los tonos grises estimularon desde un comienzo mi curiosidad y afán por saber la época de ambientación. La repentina -y desconcertante- aparición de elementos tecnológicos muy actuales, hizo que considere al blanco y negro como parte de una evocación a la melancolía contrastando en un perfecto equilibrio con la mirada de Greta Gerwig, Frances, su protagonista y co-guionista.

Frances es una aprendiz de bailarina con 27 años y una evidente negación a “crecer”. Tiene comportamientos adolescentes y un “algo” que la hace especial logrando, indiscutiblemente, conquistar desde los primeros segundos. Sophie es su mejor amiga y aliada de aventuras. Ambas, con ausencia de diálogos, pero teniendo como acertado complemento a una banda sonora que rinde evidente tributo al cine francés*, consiguen transmitir el amor que luego, sin la omisión de los mismos, se profesan y que con frases como: “vamos a conquistar el mundo”,alimentan.

Con situaciones colmadas de humor sofisticado, la trama se desarrolla en diversos escenarios y sus títulos sobre la pantalla negra, lo hacen saber cada tanto. La fotografía con planos generales muestra reiteradamente el encanto de grandes ciudades, sobre todo de París y N.Y.

La historia continúa con incoherencias propias de la personalidad de su protagonista, puestas de manifiesto en diálogos incompletos o escenas “cortadas” que generan más interés en el cuento. A lo largo del film, Frances busca encontrarse a sí misma en un medio donde parece que los demás ya se encontraron. Las circunstancias la obligan a tener que encajar en un ambiente en el que no halla su lugar, quedando casi convertida en el cliché de una eterna adolescente.

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La lucha contra sus propias contradicciones, expuestas claramente en escenas continuas donde se muestra haciendo lo que segundos antes dijo que no haría, es constante. Frances corre, gira y salta mientras Bowie dice: I know when to go out and when to stay in, get things done; nos deja acompañarla y Modern love termina siendo lo más parecido a un himno. Creo que Frances Ha conmueve porque muestra a alguien con más fracasos y desventuras que ilusiones, es así que la identificación con sus dilemas, indirecta o directamente, fluye.

Ahora mi propio dilema es pensar ¿cómo no?, si probablemente pertenezcamos a la misma generación. El final cautiva y le da sentido al título. Ahora, “Frances Ha” y la chica con posición extraña en su portada, sí me sugieren algo.

*Se incluyen fragmentos de bandas sonoras pertenecientes a filmes de Truffaut (Les quatre cents coups, L’argent de poche y Une belle fille comme moi) y Godard (Le mépris).

Autor: Natyely Pereda | Psicóloga


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