Visita a la Casa Curutchet

En el 2013 recibí un email, anunciando un taller de diseño avanzado dictado por el arquitecto Enrique Ciriani. La expectativa de conocer de primera mano el pensamiento de uno de los más grandes arquitectos peruanos a nivel internacional y de quien había escuchado hablar en los talleres de mi facultad hizo que de inmediato llame y postule a un cupo.

El taller fue muy ameno y exigente, pero sobre todo muy motivador. Desde la primera clase el arquitecto Ciriani me impresionó con la manera de hablar de arquitectura moderna y de su vasto conocimiento sobre Le Corbusier. Fue en este taller que conocí la Casa Curutchet. Quedé muy interesado por toda su historia y el hecho que fue la única obra proyectada por el maestro en Latinoamérica. Terminar el taller fue como una inyección de adrenalina por querer cambiar el mundo, ahora quería más, me había nutrido de algo nuevo, algo que había dado por sentado. Fue así que en Julio del mismo año ya tenía una meta corta y concreta: conocer la casa. Coordiné el viaje y la estadía en Argentina y sin pensarlo mucho viajamos con David, quien entusiasmado siempre por la arquitectura moderna, no dudó en acompañarme en la aventura.

Llegamos a Buenos Aires y tomamos el bus a La Plata al día siguiente. El taxi nos dejó unas cuadras antes. Mientras caminábamos se iba descubriendo el entorno que la rodea, la curiosidad y el asombro se apoderaban de nosotros como a unos niños. Visualizamos la casa a través de la Plaza Rivadavia, un pequeño bosque que la precede. Al llegar todo luce como en las fotos y minuciosamente se va armando en la memoria una retórica de detalles. Natasha, una pasante de arquitectura, nos recibe en la puerta y nos va mostrando lo que ya conocíamos en imágenes. Una envidia sana me invade y me conmueve verla emocionada por saber la joya que guarda su ciudad.

A pesar del asombro por estar ya en la casa, no pudimos dejar de notar lo maltratada que estaba y es que, de alguna manera, el CAPBA  hace un esfuerzo loable por alquilarla a los propietarios, la familia Curutchet, quienes no le dan el mantenimiento debido. Esta institución ha comprado una propiedad colindante en la parte posterior de la casa con la finalidad de estar cerca para preservarla y darle el valor importante que tiene para la arquitectura en el mundo. La oficina funciona en el segundo nivel del bloque frontal, donde se proyectaron los consultorios, y el estar, ahí esperamos por el ticket y empezamos el recorrido, notamos los muebles originales de Le Corbusier y todo el panorama que se encuadra al frente.

El Dr. Curutchet, fue un médico argentino apasionado del arte que viajaba con frecuencia a La Plata a ver exposiciones, se identificaba mucho con el florecer del arte moderno y con la comunidad francesa en Argentina, es así que a puro empeño, compra un terreno y logra contactar a Le Corbusier a fin que le proyectara su casa y consultorio, pensando en vivir un tiempo y ponerla luego como ejemplo. Es el gestor de  esta joya invaluable en Latinoamérica.

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«Se que esta obra quedará como una lección de arte contemporáneo, del arte suyo, de vanguardia, del original espíritu creador. Mi deber será que todos aprovechen esa lección, en beneficio de su propia cultura y en reconocimiento al gran maestro»

La obra cautiva al visitante y lo conduce, a través de sus los espacios acompañado de sensaciones de sorpresa y asombro. Se despierta de pronto una emoción cautivante por descubrir más allá de las paredes. Cuando se ingresa por primera vez, se tiene una sensación de sobrecogimiento colosal. Por el paseo por la rampa de ingreso se visualiza siempre el horizonte, la huella del encofrado en la losa es lo que primero se ve y uno se vuelve parte de la arquitectura. El tiempo es descubierto por el visitante mientras la recorre. Recorremos la casa y nos vamos desprendiendo de la vista de los pies para apreciar con calma el espacio abstracto de la composición maestra. Las emociones son inmediatas. Con mucho asombro y sorpresa se van develando los espacios, uno tras de otro. Se goza de la arquitectura al cien por ciento. Cuando los detalles constructivos pasan a un segundo plano, es cuando la arquitectura ha trascendido.

Los 5 puntos básicos de la nueva arquitectura de Le Corbusier toman vigor y se encuentran en un punto maduro de su desempeño laboral. Esa incansable búsqueda de mejorar el hábitat humano, con los valores afectivos de la arquitectura.

La muy poco conocida y casi nada aplicada Planta Libre en nuestra arquitectura peruana describe el momento en que la estructura no es más la que condiciona la forma y la colocación de tabiques. El muro portante, que no es más el elemento residente, ha sido reemplazado por el pilote y en ocasiones por la placa. En la casa hay una intención muy clara de planta libre. Los tabiques están ahí solo por separar ambientes. La forma de los baños en el segundo nivel de la casa es una clara muestra de especulación formal una vez liberada la planta. No es necesario que los muros lleguen al techo. El encofrado de los techos muestra claramente que se trata de una losa maciza suspendida por pilotes, eso es todo. A pesar de la estrechez del terreno (9.00m x 18.00m), Le Corbusier coloca los pilotes separados del lindero intencionalmente para demostrar que se puede hacer planta libre a pesar de las medianeras. La rampa de ingreso se instala desde la calle llegando al descanso que es el ingreso a la casa. Al giro inmediato se visualiza el bosque nuevamente, desprendiéndose los pilotes que elevan los techos a doble altura mostrando el consultorio hacia la calle. Los planos gravitan suavemente. La Fachada Libre es la respuesta a la racionalidad con la que se plantea la casa. Sin decoraciones más que los elementos visibles como el brise soleil o el álamo creciendo al lado de la rampa, visible desde cualquier punto de la casa y el exterior, la fachada se vuelve permeable para el habitante permitiéndole visualizar siempre el exterior. El brise soleil nace en la segunda planta para apaciguar la entrada del sol de tarde hacia los consultorios y se prolonga de manera magistral por sobre la terraza sirviendo de encuadre visual hacia el bosque.

La comunión con la normativa y el desarrollo proyectual magistral han logrado colocar este elemento en lo más trascendental de la casa, pues la diagonal del terreno debía ser respetada, gran ventaja para el maestro quien le supo sacar provecho.

 La Ventana Corrida es otro elemento claramente visible. Las ventanas de los consultorios corren por toda la fachada, permitiendo la entrada absoluta de iluminación natural. De la misma manera, las ventanas de la casa situada en la parte posterior permiten ver el bosque al frente. La sensación que se tiene es de pertenecer al entorno siempre, la conexión, la identidad ya no es formal, es espacial y sensorial. El Pilote es el elemento crucial para lograr la planta libre, no es más un elemento estructural que soporta la carga, le ha sido encomendada la tarea de “elevar” el peso para generar un sentido gravitacional. Es sustraído del tablero de cálculo y sometido a la condición arquitectónica de ser autónomo y sin ataduras que lo encierren. El pilote se muestra cilíndrico para no ser atado y se mimetiza en proporción y color para ser arquitectura. La estructura desaparece, los planos horizontales se elevan y permiten la visual desde el interior hacia el parque dotando a la casa de una exquisita transparencia y permeabilidad.

Le Corbusier propone la terraza ajardinada para que la terraza goce en altura de lo natural y así fundirse con el entorno. En una vista aérea se vería la ciudad como una continuidad de parques siendo solo cruzados por las avenidas y calles principales. El bosque que precede a la casa es su entorno inmediato y la respuesta lógica de Le Corbusier para integrarlo a la casa fue proponer plantar un árbol dentro que juega brillantemente con los pilotes. El tronco del álamo rompe la horizontal en forma y textura. Corona la terraza con su copa que trasciende en lo vertical, colma el vacío generado al interior y brinda sombra a los ambientes interiores.

Entender verdaderamente la arquitectura moderna resulta no ser tan sencillo, se necesita dedicarle mucho tiempo y empeño, siempre que nos inclinemos por la valoración de la libertad humana, la democracia y como autodidactas busquemos en los libros y las obras construidas una respuesta a todo lineamiento que la encausa, se abrirán más preguntas y se hará más grande el abanico, este solo hecho estremece, pero es motivador, ahora considero que su trascendencia va más allá de tipologías y estilos, y que su aplicación esta aún vigente adaptada a nuevos tiempos, más aun que para entenderla y ponerla en práctica se hace necesario conocerla. Resultó fascinante haber conocido esta casa, que termina siendo toda una escuela lecorbusiana, con más de 50 años de ciencia y ensayo transformados en arquitectura abstracta, la cual no solo termina siendo una casa, si no toda una obra de arte que trasciende en el tiempo y doctrina, volviéndola una pieza fundamental por conocer.

Fue grato conocer también a Julio Santana, arquitecto  coordinador de la casa quien muy amablemente se dio tiempo para atendernos, hablarnos de su relación con la familia actual y la gestión que se está realizando para comprarla. Le agradó mucho saber que veníamos de Perú, nos obsequió sus publicaciones y dejó abierta la puerta para hacer llegar más allá de sus fronteras, la invitación para conocer esta joya de la arquitectura mundial.

Respecto de esta casa podríamos decir lo mismo que sostuvo Le Corbusier en relación a la Acrópolis de Atenas, «…el aparente desorden del plano sólo puede engañar al profano…»


Por: Enrique Alarcón | Arquitecto

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